El viaje desde el dolor más profundo hasta el re-descubrirse..de la pérdida de sentido al sentido de la nuestra propia esencia… continuamos viaje…queda un poquito…,
GRACIAS POR TU VALENTÍA, por confiar, por hacer el trabajo, por salir de jaulas de oro, por inspirar.
Como el mar erosiona la roca y le va dando forma con los años, él de manera lenta y sutil fue modelándome a su antojo lentamente.
Cada vez más perdida y sin entender por qué la persona decía amarme me hacía daño.
Luché por la relación y la familia que habíamos formado, pero no funcionó.
El tiempo solo sirvió para que fuera erosionando poco a poco mi alma y mi fuerza.
Nunca llegó a pegarme, sin embargo no significaba que el daño fuera real aunque no se viera.
Cada vez estaba más aislada de la gente que quería y con más miedo.
Fue tan sutil que en ocasiones llegué a pensar que era mi culpa o mi imaginación y no la horrible realidad que estaba viviendo.
Me avergonzaba haber aguantado tanto, haber normalizado cosas que en mi interior sabía que no estaban bien.
Salir de allí significaba exponerme y perder la seguridad económica para mí y mi hija.
Mientras, el resto del mundo tenía una visión idealizada de nuestra familia.
Pensé muchas veces en pedir ayuda, finalmente una tarde me armé de valor y escribí a Ana. Ella me guió y acompañó en cada paso y esa ayuda y cariño cambió mi vida.
No puedo estar más agradecida.
Gracias por haberme ayudado a reencontrarme y volver a ser feliz. A saber que merezco todo lo bueno de la vida y a ser un gran ejemplo para mi hija.
